domingo, 25 de octubre de 2015

¿Cómo aprender a observar lo de siempre de una manera diferente?

Empecemos analizando la premisa.

Para observar cualquier cosa desde una perspectiva nueva es importante cambiar el punto de vista. En nuestro caso, para ver el proceso creativo de la danza con otros ojos debemos ser conscientes de que el baile es una abstracción de los movimientos cotidianos del cuerpo humano de tal forma que se transforman en otros, a menudo antinaturales y deformados por una técnica artificial. Por tanto, una buena forma de impulsar nuestra creatividad coreográfica podría ser escuchar una y otra vez la música sobre la que queremos crear, y dejar que nuestro propio movimiento fluya y se desarrolle por sí mismo. No todo lo que surja tiene que ser bueno, ya nos encargaremos de descartar cosas y de dar forma a las que quedan más tarde.

Observar es mirar con atención, fijándose en las cosas que nos rodean y yendo más allá de lo que una mirada habitual a los objetos del día a día nos tiene acostumbrados. Esto te permite descubrir detalles que hasta ahora podías haber pasado por alto y que de repente cobran una importancia inusual. En la danza estos elementos pueden ser desde un acento musical, hasta una silla, pasando por una alusión a un tema aparentemente banal que surgió en una conversación mientras comías. Cualquier elemento puede ser una buena fuente de inspiración si le otorgamos el valor suficiente y si somos capaces de canalizar su llamada.

En definitiva, en la danza, al ser un resultado del proceso creativo, la mirada atenta cobra vital importancia a la hora de crear, pues gracias a ella podemos dar origen a nuevas experiencias corporales (como ya vimos en la entrada anterior, ¡Comencemos! normalmente partiendo del conocimiento técnico como base del desarrollo coreográfico) que junto a la imposición de disposiciones espacio-temporales (que también pueden haber sido creadas por el mismo método) componen el baile.


Os propongo que a partir de ahora os fijéis más en todo lo que nos rodea, por la calle, en los estudios, el trabajo o el propio hogar. Que aprendáis de las cosas que siempre han estado ahí pero casi siempre pasando desapercibidas, que disfrutéis de la maravillosa sensación de 


RE-DESCUBRIR LA VIDA.

2 comentarios:

  1. El arte en si, en todas sus manifestaciones, no es si no la manifestación de una idea, la cual atrapa sentimientos y sensaciones en sí misma. Conforme crecemos, nuestra capacidad de percibir estos sentimientos ante lo cotidiano va mermando, precisamente porque nos acostumbramos a las cosas que nos rodean y ya no despiertan el mismo interés que la primera vez que nos las cruzamos, (mucha gente por esto, busca inspiración en lugares exóticos y novedosos), sin embargo, todos podemos ser lo suficientemente sensibles como para encontrar inspiración donde aparentemente no hay nada. Confío plenamente en el artista que todos llevamos dentro.

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  2. Gracias por tu comentario, Jhota. Yo también pienso que hay que desacostumbrar a nuestro cuerpo a percibir lo superficial de nuestro entorno y educarlo para echar siempre un segundo vistazo que despierte al creativo o al artista que todos poseemos.

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